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La competención se desarrolló en Bielorusia el pasado mes de agosto. Walter llegó a cuartos de final y quedó entre los mejores ocho del mundo.
Roldán llegó a instancias mundialistas tras haber dedicado más de tres años a intensos entrenamientos y luego de haber quedado seleccionado entre los tres mejores competidores de su categoría en las instancias selectivas de las que participaron taekwondistas del todo el país.
Durante la competencia en el continente europeo, que se extendió por 8 días, Roldán llegó hasta las instancias de cuartos de final y enfrentó a dos rivales: uno oriundo de Tajikistán – a quien venció – y el otro de Japón – con quien tuvo un crudo enfrentamiento -.
Pero más allá de la pelea en el cuadrilátero, y de los resultados, Roldán se trajo en su valija de regreso una experiencia a la que calificó como “inolvidable”.
“Es una mezcla de sensaciones y emociones pero sin duda representar a mi país en un mundial fue una misión que asumí con total responsabilidad y orgullo”, destacó en su rol de deportista.
Y ese sentimiento nacional fue uno de los que prevaleció durante toda su competencia en el mundial. Es que, además, Roldán contó que estar a más de 12 mil kilómetros de su patria “hace que uno valore más el país que tenemos y los afectos. Es algo muy fuerte”.
“Yo me llevé en mi bolso mi bandera Argentina que me acompañó en todas las competencias. Subí al cuadrilátero con la bandera colgada en mis hombros y antes de cada pelea la besaba, eso llamó la atención de los otros competidores porque otras potencias son mas frías. Nosotros demostramos que el argentino lucha con el corazón y pasión”, enfatizó.
Experiencia
El Mundial de Tae Kwondo fue para Roldán un sueño hecho realidad. Y ahora sabe que esa experiencia le aportó crecimiento deportivo, pero sobre todo a nivel humano.
“Por sobre todas las cosas el mundial me hizo crecer a nivel humano. Me dejó conocer otra cultura, otra forma de vida, conocí una ciudad (Minsk, capital de Bielorusia) que por la historia fue muy maltratada y me hizo entender lo importante que es mi patria. Sentí realmente cuanto quiero a mi patria”, analizó Roldán con los recuerdos de lo vivido aún a flor de piel.
Dentro de dos años, tiene la posibilidad de darse revancha, pero por el momento sólo piensa en disfrutar del Tae Kwondo, liberarse de las presiones y devolverle el tiempo que los entrenamientos le quitaron a su familia.
“No tengo más que palabras de agradecimiento para mi esposa Ana y mi hijo Máximo porque estuvieron siempre conmigo. Ana me acompaño todos los días a las luchas y Máximo nunca hizo un berrinche. También estoy agradecido a mi maestro, Máximo Lopez, al Club Atlético Pilar, al Club de Leones Fátima-Pilar y a todos los que me apoyaron”, finalizó.
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